Entre el regreso y el retoño

Updated: Jan 4



Escribo hoy haciendo un recuento de esa foto tomada a fines de 2017. En la época, empezaba a pensar en la lista de las cosas esenciales que me traería al viejo continente y de todas las que dejaría al desafiarme con la experiencia de vivir en Inglaterra. Por un lado, el gozo de haber sido admitida a la universidad soñada. Por el otro, superar un luto que me costó largos meses comprender y ser capaz de describir. Muchas veces, más escribiendo que hablando al respecto.


El proceso de reconciliación con mis recuerdos y mi nueva realidad, también implicó dejar los idiomas de mis afectos: el guaraní de mis ancestros, el español materno, el portugués de mis alegrías en el Brasil. Aprender el inglés al nivel de poder expresarme emocionalmente, ha sido uno de los retos en los que he fracasado y ganado otras veces. El contraste, se ha traducido en la racionalidad académica a la que el idioma anglosajón parece servirle de manera más efectiva.


Hay algo que sucede entre los países y sus sonidos, y los puentes establecidos entre ambos por los milagros de la memoria. A mí me ha pasado, entre otras cosas, que mis oraciones siguen saliendo desde mi corazón latinoamericano y aunque el culto sea en inglés, Dios me sigue hablando en castellano. Lo mismo me sucede con la música. Porque la tierra subjetiva de mis canciones sigue siendo un imperio gobernado por un lenguaje que no es el oficial del Reino Unido. Es decir, cantar en inglés, desde el alma... a mí no me sale. Simplemente no, al menos hasta ahora. A veces la practicidad me dice que sería lo más fácil, pero parece que la voz de la mujer paraguaya sigue siendo más testaruda.


Hoy, desde esta imagen que traigo a mis escritos, mis manos transitan con entusiasmo por el teclado para decir de la inmensa alegría que siento al planificar mi próxima visita al terruño. Allí donde sé que los sonidos, la música, los idiomas, los abrazos, la familia, los amigos, el color del sol y el calor humano... todo me recordará el motivo de mi trabajo, los regresos y retoños, que, ciertamente, siguen valiendo cada día anotado en la agenda, año trás año.


Londres, 28 de febrero de 2020.

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